martes, 20 de febrero de 2018

Coacción externa, coacción interna...Byung Chul Han



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 COACCION EXTERNA COACCION INTERNA

Una de las características principales de la filosofía de Byung Chul-Han es anunciar el cambio de paradigma actual, en la cual estamos pasando de una sociedad donde prima el sujeto de obediencia a una sociedad donde prima el sujeto de rendimiento, que en apariencia es libre, pero que en el fondo es el explotador de sí mismo.
Para explicar esto Byung contrapone el deber al poder. La autoridad externa a la autoridad interna.
Para el sistema neoliberal, el sujeto de obediencia queda obsoleto, porque la obediencia choca contra su propio límite, la autoridad externa. No hay iniciativa propia en el sujeto de obediencia, toda iniciativa pasa a ser una desobediencia, una ruptura con el sistema establecido. Una acción en contra.
Para que la productividad aumente, la obediencia es simplemente un recurso del pasado, el sujeto de obediencia no hará nada más que aquello que se le ordene y cuando aquello que se le ordene sea excesivo se revelará.
Parece ser que el sistema neoliberal ha sabido muy bien esto y como dice Byung se ha cambiado el deber por el poder. Al sujeto de rendimiento de hoy en día ya no se le dice debes hacerlo, sino puedes hacerlo. Ya no se dice a sí mismo debo hacerlo, sino soy capaz de hacerlo. Puedo hacerlo.
Ya no es una institución externa la que coacciona, con sus mandatos y obligaciones, sino un proyecto personal en el cual camuflado en una sensación de libertad el individuo se dice a sí mismo puedo hacerlo.
La iniciativa propia pasa a ser la autoridad, donde no hay límite, ni tampoco prohibición. Límite y prohibición son vistos como negatividades en una sociedad que se cree libre, pero donde el éxito del proyecto personal se ha convertido en un trabajo vital obligatorio.
Byung anuncia que en el sistema neoliberal es más eficiente la explotación interna que la externa.
La coacción externa trae consigo la posibilidad de una conciencia. La conciencia de no ser libre. Pero la coacción interna está más solapada, y trae consigo la conciencia de creerse libre.
Con todos mis respetos me viene a la memoria una película y un hecho real. La chaqueta metálica de Stanley Kubrick y la muerte en la Antártida del aventurero británico Henry Worsley.
En la película “La chaqueta metálica”, de Stanley Kubrick, los individuos sufren un proceso de despersonalización, para convertirse en eficientes soldados, dispuestos a cumplir órdenes para matar o morir en el combate. La famosa frase “born to kill”, “nacido para matar”.
El sargento encargado de esa tarea no escatima en insultos y humillaciones para conseguirlo e imponer una severa disciplina. El periodo de instrucción acaba con el asesinato del sargento y el suicidio de su asesino, “el recluta patos”o, cuyo cerebro no ha podido soportar la realidad y le ha llevado a la locura y al suicidio.
Un punto de inflexión en la vida del recluta patoso, es cuando la compañía es castigada por el sargento por culpa del recluta patoso, y una noche es golpeado por todos sus compañeros como represalia.
La noche anterior a ser licenciados como marines, el que esta de imaginaria oye un ruido, entra en el baño y ve al recluta patoso en estado de locura, sentado en la taza del wáter con un rifle en la mano. Probablemente tan solo alberga la intención de suicidarse, pero el sargento se despierta y sale a ver qué ocurre. El sargento le pide información de la situación al que cumple la función de imaginaria y este le avisa de que tiene el rifle cargado y entonces el sargento en tono autoritario le dice chillando:
¡QUE ES LO QUE PASA EN TU JODIDA CABEZA, ACASO NO TE HICIERON CASO DE PEQUEÑO TU PAPÁ Y TU MAMÁ!
Entonces es cuando el recluta patoso dispara contra el sargento y después se suicida. El suicidio es para el recluta patoso un acto de desobediencia, una última alternativa ante el poder del estado. Más allá de la instrucción sabe lo que le esperaba, la guerra del Vietnam. De alguna manera ejerce un último acto de autodeterminación, dentro del estrecho marco que le queda.
Los soldados acabado el periodo de instrucción fueron a la guerra del Vietnam. En definitiva son obligados a ir, a donde no quieren ir, por donde no quieren ir, deben su obediencia al estado.
Hace algún tiempo salió una noticia sobre un militar británico, que decidió emprender un viaje en solitario tratando de cruzar la Antártida a pie. Trataba de recaudar fondos para una buena causa, una asociación benéfica.
La noticia decía así:
“Muere un aventurero británico que trataba de cruzar a pie y en solitario la Antártida”.
“El aventurero británico Henry Worsley ha fallecido por un fallo multiorgánico provocado por la deshidratación y el cansancio extremo cuando le faltaban apenas 30 millas para terminar de cruzar la Antártida de costa a costa y en solitario. Worsley, que tuvo que ser evacuado hasta el hospital de Punta Arenas, en la Patagonia chilena, llevaba 71 días de expedición en su intento por emular la travesía que hizo hace cien años el también expedicionario inglés Sir Ernest Shackelton”
“El día 70 de la expedición cogió el teléfono satélite y uso las mismas palabras con las que Shackelton hace un siglo puso fin a su expedición. “ I shot the bolt” (“he hecho todo lo que he podido”).
Nadie obligó a aquel hombre a realizar tal viaje. Fue a donde quiso ir por donde quiso ir.
Si cualquier estado o institución hubiera obligado a un ser humano a realizar aquel viaje, lo hubiéramos visto como algo profundamente inhumano y cruel.
Hay imposiciones que hacen la vida imposible y libertades que quieren realizar lo imposible. La ausencia de una autoridad externa, no nos hace libres.

Eduardo Donin García

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