Ryokan comienza su primavera: Dicen que no sirvo para nada...

RYOKAN COMIENZA SU PRIMAVERA Ryokan y el peluquero: Ryokan fue al pueblo a cortarse el pelo. Habían pasado las nieves del invierno y ya era primavera. El peluquero le hizo una serie de trasquilones y le dijo: “Si quieres que te lo iguale, me tienes que hacer una caligrafía del Hannya Shingyo («El corazón del sutra de la sabiduría que permite ir más allá»), como amuleto de buena suerte”. Ryokan le escribió la caligrafía y el peluquero le igualó el pelo. Este, satisfecho, exhibió en su peluquería la caligrafía con los caracteres propios de Ryokan, tan valorados hoy en día. Acertó a entrar en esa peluquería una persona letrada, culta, versada en el arte de la escritura y en los amuletos de la buena suerte e interrogó al peluquero sobre la finalidad de exponer dicha caligrafía. El peluquero le informó que su autor era una persona importante y un reputado calígrafo, además, versado en el Hannya Shingyo y una persona de gran poder ...