domingo, 25 de febrero de 2018

EL ZEN HOY (PARTE II), Roland Yuno Rech

Resultado de imagen de el zen hoy 

EL ZEN HOY (PARTE II)

Entonces, los preceptos se vuelven inútiles pues son realizados naturalmente como expresión de la vida despierta. Cada día, se convierte en un buen día y cada lugar, un buen lugar para practicarlos. Cualquier lugar en el que actualizamos la naturaleza de Buda se convierte en un monasterio. Cuando nuestros viejos hábitos y nuestros viejos karmas se manifiestan nos percatamos de ellos y volvemos rápidamente a la Vía. Zazen nos ayuda a estar siempre plenamente conscientes de lo que nos anima y a dejar pasar las ilusiones. Así, los preceptos, son los valores transmitidos desde Buda, para ayudar a todos los seres a llevar una vida feliz. Estos son los cinco primeros:

No matar se convierte en proteger toda vida y permitir que se expanda la vida despierta.
No robar deviene abandonar la avidez y sentir el gozo de dar.

No mentir se convierte en expresar la verdad y, sobre todo, llevar una vida auténtica. No traicionar con nuestras palabras y nuestros actos la verdad a la que zazen nos despierta. No hay “mentiras piadosas”. Pero podemos abstenernos de decir lo que podría causar sufrimiento, cuando no es buen momento de decir la verdad.

No ser ávido se convierte en amar al otro con respeto y benevolencia. Es el remedio a las violencias y a las perversiones sexuales que traicionan el verdadero amor.

No intoxicar el cuerpo y la mente es vivir sanamente, proteger la salud para continuar llevando una vida justa. Es velar para no producir contaminación física o mental que, a menudo van juntas.
Los preceptos transmitidos desde Buda, son recomendaciones que permiten vivir el despertar cada día y actualizar lo que da valor a una vida humana. Las reglas están limitadas a un lugar, los preceptos son universales. Las reglas piden un esfuerzo para seguirlas, los preceptos son valores de vida practicados cada vez más espontáneamente. Pero, mientras nuestros hábitos y nuestro karma nos condicionen, es bueno seguir los “cuatro ilimitados y las cuatro prácticas del bodhisattva”.

Los cuatro ilimitados enseñados por Buda son:
La benevolencia y el amor ilimitado: es el deseo de que todos los seres sean felices. No sólo la felicidad de haber satisfecho los propios deseos egoístas sino también la felicidad del despertar. Deseamos a todos los seres practicar la Vía que lleva a la liberación. Actuamos con amabilidad y bondad y dulzura en toda circunstancia.

La compasión ilimitada: es ayudar a todos los seres a liberarse de las causas del sufrimiento, los bonnos y el karma, que hacen de la vida el samsara e impiden realizar el despertar que nos libera.
El gozo ilimitado: es regocijarse de la felicidad de los otros. Permite apaciguar los celos y la envidia así como el espíritu competitivo. Como todas las prácticas ilimitadas, vale también para el gozo ante la felicidad de los seres que nos son indiferentes o incluso hostiles.

La ecuanimidad ilimitada: es estar sin apego ni odio, sin adhesión ni rechazo, como recomendaba el Maestro Sosan en el Shin Jin Mei. Es una actitud benevolente que alcanza con imparcialidad a todos los seres. No se trata de indiferencia sino de una sensibilidad controlada.

Estas cuatro prácticas ilimitadas permiten que el amor auténtico se encarne en la vida cotidiana.
 Las cuatro prácticas del bodhisattva que enseña el Maestro Dogen expresan también los valores del zen:

El don desinteresado, las palabras de amor, las acciones benéficas y la identificación o empatía que inspiran todos los votos y los preceptos que dan sentido y valor a nuestras vidas a partir del despertar de zazen. Es lo que hace que no nos alineemos con las nuevas prácticas de meditación, separadas de la dimensión espiritual de la vida. 

Cuando zazen inspira nuestra vida no tenemos necesidad de mostrarnos como monjes y monjas, es suficiente con dejar que el despertar de zazen irradie nuestro alrededor, para el bien de todos los seres.

ROLAND YUNO RECH
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario