miércoles, 20 de diciembre de 2017

Confusión ente budismo, terapia, ténicas de bienestar,: Trampas en la vía, Roland Yuno Rech




CONFUSIÓN ENTRE BUDISMO Y TERAPIA O TÉCNICAS DE BIENESTAR

Una trampa reside en la confusión entre budismo y terapia. Considerar la Vía como una técnica de bienestar para satisfacer los deseos del ser humano. Se trata de la trampa del materialismo espiritual. A pesar de que la búsqueda del bienestar es una puerta de entrada a la práctica, no hay que dejar a los practicantes en la ilusión de que ese es el sentido de la práctica, y que no hay nada más, en cuyo caso se trataría de una práctica basada en la avidez y reforzaría el apego al ego. Finalmente, no hay verdadero bienestar mientras no estemos en armonía con nuestra verdadera esencia, mientras no nos hagamos un ser auténtico. El verdadero bienestar depende del despertar.

Parece legítimo que la gente tenga necesidad de bienestar y de seguir una vía que le aporte beneficios, bienestar, paz de espíritu. Seríamos estúpidos al descuidar esta dimensión de la práctica. El Maestro Deshimaru insistía siempre –y sobre todo en conferencias destinadas a los principiantes- en los beneficios de zazen, llegando a detallar todos los beneficios para la salud, la psicología. Cuando hablaba de ello, enseguida precisaba: “Pero los méritos de zazen no se realizan más que si sois mushotoku”.*

La trampa del materialismo espiritual
Aquí nos confrontamos con la trampa de la avidez, si buscamos instrumentalizar la Vía para buscar un resultado, con un espíritu de provecho. Esta avidez anula los beneficios de la práctica pues ya no estamos en el espíritu de la Vía. Nos equivocamos de  base reproduciendo en la práctica de la Vía, ese espíritu de avidez que es el veneno fundamental y que hace que jamás seamos liberados.
En el objetivo del bienestar, hay un gran riesgo de reducir la dimensión liberadora de zazen a algo que nos ayuda a sentirnos mejor, a resolver nuestros pequeños males cotidianos, pero que, de hecho, conduce a reforzar el ego todavía más, la fuente de los apegos y que va a deformar la Vía para su provecho. “Si reducimos la Vía a ser un medio para algo, nos privamos nosotros mismos de su dimensión liberadora”.

Es delicado pues se precisa compasión ante la gente estresada y que busca una mejor calidad de vida y, mostrarles la práctica de zazen puede probablemente ayudarles a estar menos estresados, pero es preciso ser capaces de abrir el abanico de la Vía para hacerles descubrir todos sus aspectos. Querer el bienestar, la paz del espíritu no es idiota. No hay que condenarlo sistemáticamente: “Vienes por el bienestar, tienes razón, pues aquí enseñamos el verdadero bienestar”. Hay que hacerles reflexionar sobre cuál es el verdadero bienestar. Pero, sobre todo, no dejarles en la ilusión de que eso es el sentido de la práctica y que no hay nada más. La preocupación de los enseñantes es mantener la tradición y no “rebajarla” a técnica. Clarificar el sentido de la palabra zen, recuperado en muchas técnicas de bienestar o de cuidados: “¡Hoy soy zen!” Mucha gente practica con esta óptica, piensa que tendrá más posibilidades de éxito. Lo que te falta en el kárate, es el espíritu, entonces ¡practica zen!

Por otra parte, es interesante aceptar el aval que la medicina da a la meditación, gracias a las técnicas de mindfulness, utilizadas en psiquiatría, lo que ha permitido cambiar mentalidades con respecto a la meditación y desplazarla del rango de secta a una recomendación médica. El Maestro Deshimaru estaba convencido de los beneficios de la meditación sobre la salud e intentó probarlo con médicos, que buscaban pruebas objetivas de los beneficios de zazen. Ahora los beneficios son conocidos. Pero no hay que creer que es la finalidad de zazen. Esa sería de nuevo una perversión que reduciría la Vía a un tomate cherry, como decía Kodo Sawaki.

A menudo, la gente que empieza una terapia o desarrollo personal, es invitada a contactar con su verdadero deseo para dejar de sufrir; pero un comportamiento así, puede producir individuos muy egóticos. Lo que creemos que es nuestro verdadero deseo, está condicionado por múltiples parámetros, que no son tan auténticos. Sin embargo, los terapeutas consideran que su trabajo es un trabajo limitado, tiene por objeto ayudar a la gente que tiene montones de obstáculos en su existencia a satisfacer sus deseos. La vocación de la vida de un ser humano no es sólo satisfacer sus deseos fundamentales, hay una vía espiritual que realizar.

Querer satisfacer los propios deseos no es, a priori condenable, no proponemos el ascetismo. Pero utilizar el budismo para satisfacer los propios deseos, es una perversión de la Vía.
Hay que realizar el verdadero Sí, que no está encerrado en la pequeña concha del ego y ahí, sentimos el verdadero bienestar. Es necesario armonizarnos con el Dharma, la realidad profunda, ser verdaderamente sí mismo, más allá de lo que creemos ser.

Finalmente, no hay verdadero bienestar, mientras que no estemos en armonía con nuestra verdadera esencia, mientras no seamos un ser auténtico. Finalmente, el verdadero bienestar depende del despertar.

El bienestar es un acercamiento a entrar en la Vía, pero es importante hacer comprender lo que es el verdadero bienestar.

*Mushotoku: sin objetivo, ni provecho
*Dharma: Enseñanza de Buda, Ley cósmica

EXTRACTO DEL LIBRO: 
TRAMPAS EN LA VÍA DE ROLAND YUNO RECH,
PUBLICADO POR EL DOJO ZEN GENJO DE PAMLONA/iRUÑA.

zennavarra@yahoo.es.

donde podéis pedirlo al precio de 10 euros.

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