sábado, 9 de enero de 2016

El despertar: Un solo grano de arroz contiene el cosmos, Roland Yuno Rech



El despertar, despertarse

Es importante precisar qué entendemos por “despertar.” Por otra parte, sería más correcto priorizar el verbo o el adjetivo al sustantivo “el despertar” ;que parece un concepto, y nos reenvía a algo lejano e inaccesible. Es más justo hablar del verbo “despertarse” o del adjetivo “despierto”: una práctica “despierta”, “un zazen despierto”, “despertarse en la práctica”, más que hablar del despertar. Si el despertar es una acción, una práctica, una manera de funcionar, lo vivimos instantáneamente, aquí y ahora, cuerpo y mente en unidad.

Despertarse quiere decir dos cosas: nos despertamos de… y a… algo. Nos despertamos de nuestras ilusiones y a la realidad, al Dharma. Es como el derecho y el revés de la palma de la mano, no podemos separarlas. Sin embargo, son dos aspectos diferentes. En zazen, por ejemplo, despertarnos de nuestras ilusiones, es observar atentamente lo que surge de instante en instante y ver, posiblemente, como surgen del inconsciente todo tipo de apegos, deseos, bonnos, huellas de un viejo karma pasado, algo así como el polvo que sale de una alfombra cuando la sacudimos. En zazen, como estamos en calma y concentrados, vemos aparecer cosas que habitualmente no vemos en la agitación cotidiana y que quedan en el subconsciente. En zazen, el subconsciente sale a la superficie. Zazen tiene esa función de iluminar las ilusiones, de ponerles luz para tomar conciencia de ellas y dejarlas pasar.

Tomar conciencia es extremadamente importante, pues eso nos hace más humildes: “Yo me creía una buena persona porque practico el zen, pero todavía tengo estas sombras, estas ilusiones, estos deseos en mí”. Esta toma de conciencia, también nos pone más en empatía con los otros: si somos íntimos con nuestros propios bonnos, podemos comprender más fácilmente los bonnos de los otros. Por otra parte, no es necesario haber desarrollado mucho los bonnos, podemos comprender a partir de la semilla, del germen del bonno. En zazen, vemos los bonnos, tomamos conciencia y dejamos pasar. Es porque comprendemos que nuestras ilusiones son sin substancia por lo que podemos dejarlas pasar.

Es la segunda visión: despertarse, es despertarse a la realidad, o a la verdad, al Dharma de la vacuidad, de ku. La vacuidad es una noción que conviene precisar, pues, a menudo, es difícil de comprender para un principiante e incluso para un occidental en general. Vacuidad no quiere decir la nada, no quiere decir que nada exista. Tan sólo quiere decir que todo lo que existe, por su naturaleza interdependiente de todas las otras existencias, no existe por sí misma. Todo lo que existe es sin substancia permanente y cambia todo el tiempo, todo es mujo, impermanente.

Si todo es interdependiente, quiere decir que lo que yo imagino ser mi ego, es a la vez vacuidad, impermanente y cambia todo el tiempo. A la mañana, al despertarnos, somos el mismo que la víspera, pero a veces nos damos cuenta de que nuestro humor cambia, nuestra emoción cambia y percibimos el mundo y a los otros de forma diferente. Un día podemos estar llenos de amor y de compasión y al día siguiente estar agresivos porque los bonnos nos perturban. Nos damos cuenta de que este ego es impermanente y que la realidad profunda de nuestra vida, es esa impermanencia. Todo lo que nos constituye, es nuestra interdependencia con todos los seres del universo. Aquel a quien llamamos un buda, un despierto, es el que se despierta a la dimensión más profunda de su vida y vive en función de esta dimensión…

Comprenderse en tanto que naturaleza de Buda, existencia en unidad con todo el universo. Cada ser contiene en sí mismo todo el universo. Esta perspectiva está descrita en el Sutra de la guirnalda de flores, el Avatamsaka Sutra, con esta noción de interdependencia  e interpenetración: un solo grano de arroz contiene todo el cosmos, un solo individuo contiene toda la humanidad y contiene todos los seres sensibles. Por tanto, un solo individuo despierta y todos los seres despiertan, pues todo está unido.

Roland Yuno Rech
Traducción Dojozen Genjo Pamplona/Iruña

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