sábado, 17 de octubre de 2015

La práctca de la iluminación silenciosa, Wanshi & Roland Yuno Rech




La práctica de la iluminación silenciosa

Cuando seguimos practicando zazen durante algunos años, llega un momento en el que tenemos la impresión de que aparecen muchísimos más bonnos. Algunos tienen la sensación de regresión en su práctica. Empiezan a dudar de zazen y de ellos mismos. Es la mente que se vuelve más penetrante. Nuestra capacidad de iluminar nuestras ilusiones aumenta. Vemos más claramente lo que antes no veíamos. 

Es lo que Kodo Sawaki expresaba diciendo: “la oscuridad de la sombra de los pinos, depende de la claridad de la luna.”

No os sintáis mal porque aparezcan las ilusiones. Simplemente no las sigáis. Dejadlas tal cual son. Abrazadlas en el espíritu amplio, vasto de zazen. Si practicáis así, terminarán por consumirse ellas  mismas. Sobre todo, perderán su poder de gobernar nuestra vida. Y aunque permanezcan presentes, os dirigirá algo más fuerte que ellas. Es la experiencia de la vacuidad, que no es otra cosa que lo que expresamos por naturaleza de Buda y que, evidentemente no es una naturaleza sino simplemente la realidad de nuestra vida.

Cuando empezamos a practicar la vía, a menudo no hacemos otra cosa que cambiar el objeto de deseo. Pero hacer verdaderamente la vía, es abandonar toda noción de objeto y de sujeto. Es simplemente dejar de crear separaciones, oposiciones entre los bonnos, el despertar, la luz, la oscuridad, la Vía y lo que creemos que no es la Vía. Es abandonar todas nuestras fabricaciones mentales, en cualquier caso no seguirlas, tener confianza en una realidad mucho más profunda, que no podemos asir con el mental pero que fundamenta nuestra vida. 

Es lo que el Maestro Wanshi llamaba: la práctica de la iluminación silenciosa. Debiera ser el hilo conductor de toda nuestra vida.

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