ZAZEN, VÍA DEL CORAZÓN Es en la absorción en el cuerpo sentado, en el ritmo, en el movimiento del aliento, en la absorción en la experiencia viva de cada instante donde puede tener lugar la disolución de las obsesiones, de las rumias mentales, de los diferentes apegos y condicionamientos. Ahí puede darse la disolución de la apropiación y del sistema de funcionamiento de la identificación. Por difícil que pueda parecer, únicamente hay que realizar la liberación de los lazos, de los apegos a ese sistema de funcionamiento. Mientras estamos atados a ese sistema, estamos presos en el torno de la dualidad del aferre y del rechazo, de la exclusión sin tener siempre consciencia de que eso es sufrimiento. Cuando estamos así sentados, sentadas, lo que importa no es que haya fenómenos mentales o que no los haya, el punto crucial es liberarse de la apropiación y del sistema de identificación con ella. De todas formas, mientras estamos vivos nuestra existencia siempre...