martes, 24 de abril de 2012

DESHACER LOS NUDOS, Roland Yuno Rech






Deshacer los nudos

En el Shobogenzo Zuimonki, el Maestro Dogen cita las palabras de un hombre sabio: « Para remediar los desórdenes de la vida política, hay que hacer como para deshacer un nudo en una cuerda. No os apresuréis. Deshaced el nudo tras haberlo examinado en detalle, tras haberlo examinado profundamente ».

Esta cita ha suscitado la siguiente pregunta durante el  Mondo:
P: Es a propósito de los nudos de los que hablabas. Cuando estabas hablando me ha venido la siguiente cuestión: ¿Por qué no se disuelven todos los nudos al mismo tiempo, todos esos nudos que aparecen regularmente y después nos quedamos tranquilos?

RYR: Si se practica zazen profundamente, en el mismo momento de esta práctica profunda ya no hay nudos. Se disuelven  inmediatamente ya que no tienen sustancia. Solamente cuando los alimentamos  siguen apretándose…

 P: Sí, se presentan en la vida de todos los días, pero en zazen, de acuerdo, estoy de acuerdo…

R: Ponemos energía, creamos una contradicción, un conflicto, no nos armonizamos con la realidad y, de repente, se producen los nudos. En zazen, ponemos toda nuestra energía en la práctica del instante presente, cuerpo y mente en unidad y ya no hay energía para fabricar nudos.

Pero el problema en la vida cotidiana es que nuestros viejos hábitos mentales renacen, reaparecen, incluso si se ha experimentado otra cosa en zazen a menudo no es suficiente porque hay influencias antiguas,  bonnos, karmas antiguos que producen una especie de huella que, incluso si no tiene sustancia, es decir si  puede ser transformada, si puede ser abandonada, con todo tiene una existencia fenomenal, impermanente. Lo que no impide que vuelva, que eso se reproduzca. Entonces, la única sola cosa a hacer es la práctica constante el mayor tiempo posible gyoji, es decir, volver lo más posible a la práctica del estado de la mente en zazen en la vida cotidiana. Es lo que yo llamo, si tú quieres, un despertar súbito y una práctica progresiva que viene después. En zazen hay momentos de total unidad con la vacuidad, con la realidad tal cual. Y en ese momento ya no hay nudos, ya no hay nadie que haga zazen, como tú decías antes, nadie que fabrique esos nudos. Pero eso no permanece, ese es el problema.

Por el contrario, lo que puede durar es la práctica, cada vez que se practica, -en la vida cotidiana, no forzosamente sentados en zazen- , siendo verdaderamente uno con su cuerpo, con su acción o con su actividad presente, en ese momento se restablece ese contacto con la realidad tal cual es, esa vuelta a la condición normal. Esto contribuye a borrar las huellas que están unidas a nuestros viejos hábitos mentales, a nuestros viejos karmas.

Pero es verdad que no es suficiente comprender algo de golpe. Por supuesto, si la comprensión es profunda, facilita el hecho de borrar las huellas. Cuanto más profunda es la comprensión, menos útil es el trabajo de volver a la práctica constante.

Roland Yuno Rech, Sesshin de Pégomas – noviembre 2011

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