domingo, 6 de noviembre de 2011

Dogen y el otoño


Aunque las flores del ciruelo y del melocotonero sean hermosas,
que no te entusiasmen sus colores en primavera,
ni te entristezcan los cambiantes tonos del otoño.

El que practica la Vía, se olvida de sí mismo.

Es como un copo de nieve
que con la más suave brisa, desaparece.

Dogen (Eiheikoroku)
Foto: Kontxi Y.

La naturaleza es un tema privilegiado en la poesía y en los textos de Dogen. Nos dirá:


Día y noche dejad que todo venga
y os habite.
Dejad que vivan juntos tu corazón y toda cosa.


Los poemas de Dogen nos hablan de aceptar en el cuerpo todos los fenómenos del universo. Nos hablan de una experiencia específica, vivida completamente, vívida. Con ayuda de metáforas nos explica de qué forma podemos seguir el orden cósmico, armonizarnos con la vía.

No dudamos al contemplar la naturaleza, al contemplar un árbol, al escuchar el sonido del arroyo del valle. Ésta no crea ninguna dualidad. Esta mirada podemos llevarla sobre los seres humanos. Podemos observar en ella y más en estos días, mujo, la impermanencia.

Que el viento de otoño que sopla en las copas de los árboles (llamado tradicionalmente ryujin, el canto del dragón), barra como hoja marchita tus dudas.

Antonio (Por el dojozen Genjo, Pamplona/Iruña)

Noticias: El 17 de diciembre se ha marcado el próximo día de costura a las 9 de la mañana.
También pensamos hacer una iniciación a la práctica el día 19 de noviembre, sábado.
Igualmente el día 4 de enero tenemos prevista media jornada y comida con Eukeni.

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