domingo, 26 de junio de 2011

vÍA ABRUPTA, VÍA GRADUAL



Vía abrupta, Vía gradual
Podríamos decir que Nagarjuna retomó el tema de La Causa Original y que desarrolló el pensamiento de Shakyamuni demostrando lo absurdo de toda noción. Ninguna noción descansa sobre algo real. Todas las nociones pueden ser deconstruidas, demostrando que son relativas a otra cosa, que son interdependientes. Ni siquiera el nirvana existe sólo en sí mismo. El nirvana no existe más que en relación con el samsara. Es pues una noción, e incluso una experiencia que no tiene sentido más que por el hecho de, hemos vivido el samsara y el agotamiento del samsara. Cuando ese apego cesa, se produce una liberación a la que llamamos nirvana. La cesación de las causas de sufrimiento. Pero está claro que, eso sólo puede producirse, porque hay una ilusión. Sin ilusión no hay despertar. Sin el samsara no hay nirvana. Esto no quiere decir que no haya vida despierta o experiencia del nirvana, pero no hay producción de la noción del nirvana, del despertar, lo que hace que no podamos apegarnos al nirvana, al despertar o al satori. Mientras que Nagarjuna demuestra lo absurdo de toda noción a través de la lógica, la dialéctica, el Yogacara, trata de mostrar el camino para llegar ahí.
En cierto modo, podríamos decir que la aproximación de Nagarjuna es abrupta. Esto recoge la enseñanza esencial de la Prajna Paramita, de la que, de alguna manera, Nagarjuna es el que la comenta. Esta aproximación tuvo el favor del zen a partir del quinto patriarca ya que, el maestro de Eno, transmitió el sutra del Diamante y basó toda su enseñanza en la vacuidad. Sin embargo, alguien como Jinshu, que había adoptado una aproximación progresiva, se ataba, por su modo de pensamiento al Yogacara, esta psicología del despertar que implica un trabajo progresivo, a través de la meditación, para despojarse del apego a las ilusiones, para llegar al despertar tras un cierto número de etapas. Es la vía progresiva. En el zen coexisten estas dos tendencias. En tiempos del sexto Patriarca, se tuvo la impresión de que había triunfado la aproximación súbita. Pero desde el principio de la escuela Soto, son el Sandokai y la enseñanza de Sekito, hay un rechazo de esta oposición y se adopta una visión en la que lo gradual y lo súbito, es decir Prajna Paramita y Madhyamika por un lado y Yogacara por el otro son complementarias2. Por ello, quiero esforzarme en hablar del Yogacara.
Efectivamente en el zen, hay dos tendencias. Las encontramos constantemente en las enseñanzas y, en tanto que enseñantes, está bien comprender los fundamentos filosóficos. El año pasado propuse hablar del Lankavatara sutra, me interesaba ya que se dice que ese sutra había sido transmitido por Bodhidharma. Estaba pues en el origen del zen, de nuestra escuela. Pero si estudiamos la enseñanza de Bodhidharma, aunque sólo sea su diálogo con el emperador o los mondos con Eka, su enseñanza, ¡no es en absoluto una enseñanza del Yogacara! Desde el origen, todas las enseñanzas de los patriarcas del zen son muy Prajna Paramita. Finalmente, hay muy poco Yogacara. Pero también veremos que lo hay, lo cual es normal y complementario.
(Traducción Txus Laita y Antonio Arana)

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