jueves, 2 de diciembre de 2010

La verdadera mente de zazen

La verdadera mente de zazen

A menudo, la gente cree que practicar zazen, es practicar munen mushin, es decir, una práctica sin pensamiento y sin mente; lo opuesto de la mente humana ordinaria que está hecha de deseos, cólera, ignorancia.
La verdadera mente de zazen no es la mente sin pensamiento, sin emoción. Zazen está más allá de los pensamientos de la mente ordinaria, pero también del no-pensamiento. No seguir los pensamientos, ni rechazarlos. Ni apegarse a las pasiones, ni tenerles miedo. La mente de zazen es como un amplio espejo que ilumina sin apegarse a los objetos que se reflejan en él, sin tampoco permanecer en la vacuidad: un espejo que no refleja nada no es un espejo. La mente sin pensamiento es una mente muerta, incapaz de producir la menor sabiduría. A veces, imaginamos que nuestros bonnos, nuestras pasiones, nuestras ilusiones son como polvo que viene a depositarse en el espejo. Si las consideramos así, automáticamente queremos eliminarlas y nos apegamos al no-pensamiento. De esa forma, no evolucionamos, funcionamos siempre en la mente dualista de la elección y del rechazo. Como gentes que soñaran con tener una mente como el cielo azul sin nubes. Nuestra práctica de zazen, no es un medio para alcanzar un estado así.

Ayer, alguien hablaba de sus dudas con respecto a la práctica. Si las consideramos como nubes que vienen a ensombrecer el cielo claro de nuestra mente y queremos eliminarlas, las dudas se vuelven un obstáculo en la práctica. Si vemos que el cielo azul y las nubes son bellas juntas, que la fe y la duda están bien juntas, no tendremos necesidad de oponerlas. Entonces podremos hacer realidad el espíritu vasto que incluye todo. La mente de zazen abraza la fe, las dudas, los bonnos, el satori, y está completamente más allá. La mente que se extiende más allá de los límites del cosmos. Nada le es ajeno. Todo lo que pasa en nuestra vida forma parte de ella. Entonces podemos realizar la verdadera libertad. No tener miedo a los fenómenos, no apegarnos a la ausencia de fenómenos. Podemos practicar el gran mantra del Hannya Shingyo:
Gya tei Gya tei. Más allá del más allá y vivir juntos en el nirvana.

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