lunes, 20 de septiembre de 2010

Cuál es la verdad sagrada...

Jodo para Kessei ango 17/10/09

"¿Cual es la verdad sagrada del budismo?".
«Kakunen musho, un vacío infinito y nada sagrado.»

Kakunen, el vacío infinito, la última realidad está más allá del asir, más allá de lo sagrado y lo profano. El maestro Joshu más sobriamente respondía: "mu".

Lo realmente santo es lo que nos libera todas nuestras fabricaciones mentales y descubre kakunen, la mente vasta como el cielo a la que no perturban el paso de las nubes.

Pero, ¿esto no es ya decir demasiado?

Si creemos comprender la santa verdad, caemos en un error. Si no comprendemos merecemos treinta golpes de kyosaku. Pero es un no-saber que está más allá de comprender y no comprender, y que es una gran liberación. Tosan no se había preocupado de las Cuatro Nobles Verdades. Lo que no le impedía estar feliz como alguien que ha encontrado una perla brillante en un montón de basura.

Tan pronto se crea una diferencia, por ínfima que sea, una distancia ilimitada separa el cielo y la tierra. Después, hacemos grandes esfuerzos para salvar la distancia que uno mismo ha creado. Algunos incluso van en peregrinación.

Abandonar todo deseo de asir es simple: no sólo ya no corremos el riesgo de dejarnos que los demás abusen de nosotros, quenos engañen, si no que hacemos realidad que aquí es el lugar donde la Vía existe. Cuando fui al templo de Niwa Zenji, pregunté a uno de sus discípulos cercanos: "¿Qué es lo que el Maestro Niwa te ha transmitido?"

Él respondió: "En lo que concierne al Dharma, el Maestro Niwa no me ha enseñado nada, y se lo agradezco infinitamente. Arigatai koto desu". "Estas palabras aún me impresionaron y me recuerdan al Maestro Tosan que respetaba mucho al Maestro Ungan por la misma razón. Cuando se despidió de él, le dijo: "Cuando me pregunten cual es la esencia de tu enseñanza qué debo responder?".

El Maestro Ungan le dijo: "Responde: es simplemente esto."
Nunca nos hemos separado de ello. Se trata de lo que el Maestro Obaku llamaba la maravillosa coincidencia silenciosa. Nuestra práctica permite realizarla abandonando lo que la obstaculiza. Y finalmente vemos que no hay nada que abandonar, pues nada se ha asido. Es lo que expresan las manos en hokkaijo-in. Cuando rendimos nuestra mente, es el momento o como decía Niwa Zenji en este dojo: "« Zazen no tokini,Otokewa Otokewo miru: durante zazen Buda mira a Buda." Así se hace realidad la transmisión I Shin den Shin. Y hago votos de que continúe produciéndose entre nosotros y nos haga vivir el despertar de Dogen en este poema:

El canto de un cuco me hace señas
para que vuelva a casa.

Al oírlo vuelvo la cabeza para ver
quién me dice que vuelva...

Pero no me preguntéis donde voy,
viajo en este mundo sin límites
y cada uno de mis pasos es mi propio hogar.

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