LA COSTURA DEL KESA ES LA PRÁCTICA DE LA VÍA Cuando practicamos zazen, nuestra mente se serena y podemos vernos a nosotros mismos con claridad. Nuestros apegos, nuestras ilusiones, la fuerza y la capacidad de arrastre de nuestro karma, de la educación que hemos recibido, de los valores que se nos han inculcado,… En esta visión empieza la transformación, el cambio, la revolución que zazen produce en nosotros. Pero cuando volvemos a la vida cotidiana, al trabajo, a la familia, a los amigos, a la vida de ocio… volvemos a cometer los mismos errores, las mismas meteduras de pata, volvemos a ser arrastrados por las emociones, por nuestras apetencias o rechazos igual que antes de habernos visto, volvemos a quedarnos con el culo al aire igualito que antes. Interiorizar, corporizar, hacer cotidiano ese espíritu de zazen no es tarea fácil. Durante zazen no hacemos nada y las aguas están tranquilas, pero en la acción, en la vorágine de lo cotidiano las cosas se complican. Cuando co...