"Si lo entendéis el perfume de la serenidad se expande" , Alberto Shinsei

 

-De camino hacia el dojo el arrebol del amanecer al fondo de la Avenida del Norte. Y en la práctica los kusenes de Alberto Shinsei que nos acompañan.

Con el deseo de que os llegue algo de este aroma y de que también os acompañen. 

 Dojosen Genjo Iruña/Pamplona

 

“SI LO ENTENDÉIS EL PERFUME DE LA SERENIDAD SE EXPANDE”

Desde que franqueamos el umbral de dojo, nos concentramos totalmente en los gestos. Empezamos haciendo gassho. Saludando al lugar de la práctica, al zafu, a los compañeros de zazen. Ponemos toda nuestra atención en cada gesto justo aquí y ahora.

Nos sentamos y en lugar de seguir los pensamientos, nos hacemos íntimos con la respiración. Nos volvemos un cuerpo-mente sentado en zazen inspirando y espirando. Abandonamos el modo de funcionamiento mental ordinario que consiste en perseguir pensamientos, rechazarlos o apegarse a ellos y tomarlos por la realidad y vivir en nuestra imaginación, en nuestras fabricaciones mentales.

Preguntarse cuales son los elementos que constituyen el ego es tomar consciencia de que el ego no existe fuera de sus elementos constituyentes. Si la pregunta está bien planteada es el satori. Es el hecho de que en ninguna parte podemos encontrar una entidad ego.

Si el ego es solo un conjunto de elementos constituyentes entonces, más allá de esos no hay ego. Esto se enlaza con aquella enseñanza fundamental del Buda: “Al nacer no es un ego el que nace, es simplemente la reunión de los cinco agregados que van a constituir esta realidad efímera llamada ego”. Por tanto, en el mismo momento de la muerte, no es el ego el que muere, sino que simplemente es la separación de esos cinco elementos. Nada se ha creado nada se ha perdido.

El cuerpo no es obstáculo para la práctica de la vía, sino el vehículo mismo de la práctica.

En cada instante, todos nuestros estados mentales, todos los pensamientos que nos atraviesan son solo la manifestación de nuestra interdependencia con dicho preciso instante. No hay nada exterior que nos gobierne. No son nada fijo, no tienen sustancia. Si observamos así nuestras percepciones se vuelven simplemente la manifestación de la realidad de este instante y podemos vivir con todos los fenómenos que nos rodean, que nos habitan, sin estar condicionados por ellos. Este es el verdadero “soltar presa”: no aferrarnos, no rechazar, sencillamente ver lo que es realmente.

Si lo entendéis, dice Wanshi, el perfume de la serenidad se expande.

 Alberto Shin Sei


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