TRAS LA PRÁCTICA DE ZAZEN EN LA FOZ DE BENASA, Antonio Taishin Arana

 

REFLEXIONES TRAS EL SEGUNDO ENCUENTRO ZEN EN LA FOZ DE BENASA

Nos hemos encontrado por segundo año en la Foz de Benasa para practicar zazen, como nos comentaban los organizadores del grupo Vía del Despertar del Pirineo de Ezkarotz, “en un marco incomparable”.

En el camino éramos perseguidos desde Lumbier por un motorista que se acercaba, se distanciaba, se acercaba, se distanciaba, para mosqueo del conductor. Cuando paramos, -vamos con tiempo-, para contemplar la Foz de Arbayun, llega y aún con casco se acerca y a la pregunta de quién será, la respuesta: ¡Es nosotros! Practicante inesperado que nos entrega sus dos abrazos y alegría: ¡¡¡Shanga!!!


 Reencuentro con la sangha, con la comunidad de practicantes, tema de actualidad en nuestra Vía y blog, que expresa la inquietud ante la deriva actual de la sociedad y el descrédito humano que estamos viviendo. Momento en que sentimos de forma muy presente la agresividad, la polarización, el sufrimiento y degradación de las relaciones y del entorno. Ante ello, podemos reaccionar con miedo, con agresividad, con egoísmo, pero podemos elegir otra reacción, dar otra dirección a nuestra acción en el mundo, creando fraternidad, sangha. Armonizando las tensiones opuestas (como las del arco y la lira, diría Octavio Paz). Cuestionando qué tipo de acción realmente ayuda, cuál es nuestra justa acción. Qué respuesta domos capaces de dar. Cuál sería una respuesta de unidad, frente al individualismo.

Si nos dejamos fluir, sin coagularnos, podemos contactar con nuestra parte de bondad fundamental. Ese espacio íntimo y abierto, acogedor, libre de confusiones y distancias, en el que la ternura básica puede manifestarse. Y en esta espaciosidad podemos ver la espaciosidad de los otros seres.

Podemos enfocar nuestra vida y relaciones como una respuesta, como una presencia necesaria. Un esfuerzo eficaz es comenzar desde la raíz, desde nuestro entorno. Reconocer los tres venenos en nosotros: ira, avaricia, ignorancia, como las raíces del problema. Y la ofuscación como veneno raíz y manifestar nuestra sabiduría y compasión innatas.

Me resultaba curioso cuando Pema Chodron discípula de Trungpa, en el libro Hacer de su vulnerabilidad su fuerza, hablaba sobre cómo los tibetanos no dudan de la bondad de su naturaleza fundamental subyacente, considerando sus equivocaciones como un “comportamiento temporal”. Rasgo sobre el que trabajar sin culpabilidad, en una dirección de amor, sabiduría y compasión

No se trata de convertirnos en un gran sabio, sino de darnos, de entregarnos, de ofrecernos a nosotros mismos.  El mero intento de no sumar más confusión a la confusión del mundo, de querer aliviarlo afectará a nuestra vida, a la vida.

Desde la espaciosidad de nuestro zazen y funcionando desde él, nace el fruto de la acción justa. “Haciendo aparecer la mente del Despertar. se ofrece la comida suprema a todos los espíritus hambrientos”, decimos en la recitación del  Kanromon (Portal del Néctar). Esta comida suprema consiste en hacer aparecer este espíritu del despertar. ¿Qué quién es la comida suprema?, podemos preguntarnos. Nosotros mismos.

Cada brasa, cada leño es importante para hacer el buen fuego de la sangha. Shanga, que como expresaba uno de los artículos, nos lleva a limar aristas, a que el yo pueda ir desvaneciéndose ofrecido al tesoro que es la misma y a su íntima expresión de alegría y gozo sereno que se manifiesta sin más.

 

 

 Y me recuerda a los Lamed Wfniks: Dicen que hay unos seres que pueblan el universo que hacen posible que este no se desmorone, no se conocen entre sí y su misión es justificar el universo, pero ellos no saben que son esos seres, saberlo los llevaría inmediatamente a la muerte. Cuando alguno de estos seres muere, acaso en otra región hay otro que toma su lugar. Sin sospecharlo constituyen los secretos pilares del universo. *

Tenemos a veces la sensación de que nos hemos encontrado con estos seres, de que hemos compartido vía y manteles con ellos.

Nuestra vía es la Vía del bodhisattva, de la entrega, del acompañamiento a todos los seres, cuyo latido recita día a día este mantra: Por numerosos que sean los seres, hago el voto de acompañarlos a todos en la vía del despertar.

Y pregunta de mondo: ¿Pero a todos?

-Sí, sí,..a todos.

-Pero ¿a todos todos todos todos? ¿A la mosca, al ángel, a la piedra, al árbol, a la rana, a la víbora, a la otra mosca, a la rosa, al ángel…? ¿A todos los seres?

-Sí, sí a todos todos…si los hubiera.

Y rogamos para qué se nos conceda ese lugar del no-dos, en que todos seamos la misma cosa.

Y de nuevo el sabor de la práctica con la sangha en la alegría del reencuentro, en un gozo sin por qué en la invitación a ser nosotros cada uno junto al otro en esta práctica en soledad, pero no solitaria. Y este calor de la práctica nos lleva a ser nos-otros sin negación, sin afirmación donde nosotros ya no seamos.

Gracias a todos los que lo habéis hecho posible.

 

*Los Lamed Wufniks, recogido por J. L. Borges en El libro de los seres imaginarios.

 

Antonio Taishin Arana Soto

Dojozen Genjo Pamplona/Iruña

 

 


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