La práctica zen de la Vía sin la Shanga es también la Vía o no?, Paco Doshu García

 



                  En este juego de resonancias, de espejos, de reflejos, de caminos que se bifurcan, 

presentamos otro texto que nos ayuda a profundizar sobre la Sangha. 

  

LA PRÁCTICA DE LA VÍA SIN LA SANGHA

¿ES TAMBIÉN LA VÍA O NO?

 Interesante cuestión la que se plantea esta tórrida tarde de verano en la que nuestros montes y bosques están en combustión total…

Hay quien afirma que practicar zazen sin sangha no es la vía de Buda.

Reflexionemos sobre esto.

A su regreso de China, Dogen escribe el que sería su primer texto, Fukanzazengi, texto que seguiría revisando hasta su muerte y que se traduce al castellano como ¨Para la difusión universal de los principios de zazen”.

Siguiendo con su voto de ayudar a todos los seres, Dogen hace una clara exposición del “sólo sentarse” y de la manera en cómo hacerlo y lo describe sencillamente como la “puerta al Dharma de Buda”. Esencialmente no hay en el texto ninguna otra historia…ni enseñanza añadida. Sólo sentarse.

Dice entre otras cosas ¨Aunque parezca que hay miríadas de diferencias y miles de distinciones entre los seres humanos, la práctica de la Vía es siempre de la misma manera: ejercitarse en zazen¨.

Años más tarde escribe el Genjokoan, para un practicante laico. Texto maravilloso en el que Dogen expresa su comprensión de las enseñanzas budistas.

No parece por tanto que Dogen, en aquellos tiempos y en medio de una sociedad absolutamente clasista y con diferencias muy claras entre los distintos estamentos, nobles, funcionarios, militares, artesanos, monjes, etc.…  hiciese algún tipo de distinción.

Un practicante de la Vía lo es mas allá de su oficio y ocupación, más allá de sus circunstancias y su karma. Claramente la Vía es universal, es para todos los seres humanos…, basta con “sólo sentarse”. Esta es su comprensión-realización.

Si nos remontamos al Buda, ¿que transmitió durante los cincuenta años que enseñó?

Solo regresar a nuestro estado original, convertirnos en verdaderos seres humanos, libres de ataduras, libres de la ignorancia, madre de todas las angustias y dolores. Su propuesta era muy sencilla y al mismo tiempo muy complicada, el olvido de sí. Abandonar todo aquello que limita el infinito potencial de todos los seres y ser “no-dos” con el universo entero. Ser……nada más, nada menos.

Nada en sus enseñanzas establece diferencias o separación entre unos y otros, entre miembros de la sangha y no miembros. Va dirigida a todos. ¿¿¿Quién no está concernido por esto???

 

 

ZAZEN PRÁCTICA SOLITARIA

Quizás todos desearíamos tener más gente en los Dojos. Más gente en las sesshines y campos de verano, quizás…

Pero lo cierto es que hay más personas practicando meditación sentada en sus casas en este mundo, que las que asisten a prácticas en grupos organizados en las diferentes sanghas.

Es un hecho, que, aunque estés en un dojo muchos también se sientan en casa por diversas razones.

Todos conocemos a personas que han practicado durante un tiempo más o menos largo en un dojo y cuando las encuentras al cabo de años es habitual oír “me sigo sentando en casa”.

Otras personas se sientan en soledad porque no tienen dojos a distancias razonables, porque no les agradan las formas que son habituales en estos grupos, porque dichas prácticas les hacen sentirse encajonados en otra “religión”, porque su situación personal lo impide o sencillamente porque no quieren.

Pensémoslo.... los practicantes de la vía son personas solitarias, sin necesidad de establecerse en lugares apartados como hacían nuestros ancestros, estamos en medio de todo el ruido del mundo… nuestro lugar.

Somos personas solitarias que, en el caso de los miembros de la sangha, acudimos a los dojos a sentarnos en soledad con otras personas solitarias.

La vía está bajo nuestros pies, la enseñanza esta por todas partes, valles y montes, ríos y océanos son los colores y los sonidos de la vía del buda. Son como decía Dogen la voz y el cuerpo de Shakyamuni.

¿Cómo entonces poder afirmar que hay que pertenecer a una sangha para realizar el camino que nos enseñó Buda?, si esto fuese así entonces la vía del Buda no seria la vía del Buda, sería otra cosa.

La sangha tendría la llave de la puerta de un dharma que solo sería accesible a unos cuantos elegidos… otra “religión” más prometiendo el cielo a sus seguidores…

¿Y no olvidemos que sobre las cenizas de los caminos espirituales se construyen iglesias… es esto lo que queremos trasladar a los demás? ¿¿¿Es lo que queremos transmitir???

Decía el viejo cocinero del Tenzo Kyokun “no hay nada oculto o escondido en el universo entero”.

Cuando subimos a lo alto de una montaña lo hacemos por un camino y al llegar arriba podemos comprobar que hay otros senderos. Hay otras vías genuinas que conducen a la liberación del sufrimiento. Qué decir de los vedanta-advaitas con el yoga de Cachemira, o los taoístas. O los caminos contemplativos de la religión cristiana, el sufismo en el islam o la Cábala en la religión judía. Por no hablar de otros senderos laico-filosóficos, el chamanismo, etc.…

Los seres humanos siempre han buscado la manera de vivir en paz, en armonía con la naturaleza y con los demás seres.

Todos estos caminos y senderos conducen a esa presencia plena, ese estar en conexión con el poder cósmico fundamental, a encontrar la alegría de simplemente SER. No tenemos en el Zen la exclusiva de nada, afortunadamente.

Para terminar, claro que para quien elija “sólo sentarse” como práctica de vida, hacerlo con un grupo o sangha, aunque sea de manera esporádica, es algo bueno, positivo y de enorme ayuda.

Acudir a retiros para profundizar en la postura, para encontrar que nuestros cuerpos limitados en realidad no tienen límites, para “desaparecer” sobre el zafu, para tantas cosas…….

El simple contacto regular o no, con algun practicante monje o laico con experiencia en este camino, es más que bueno. Y sí, la sangha es un tesoro, sin duda. Es un tesoro sin tesoro. Es un tesoro por el simple hecho de existir. Maku mozo.

 

Regalo de poema….

 

RESPIRAR

Respirar: se adentra en mí

 y me abre, un soplo breve;

instantáneas, primaveras

del árbol de mis pulmones.

 

Espirar: irse flotando

por su dilatado espacio

(por los limbos que ya empiezan

a murmurar a mi paso)

 

¡Ay alegría!, crecer,

ser y ser, y más ligero,

en el aire, en el amor,

ver que todo es cuerpo nuestro.

 

No la sangre tartamuda

en circuitos sin salidas;

no la música en cascadas

temerarias y confusas,

 

sino el aire dilatado

que, sin límite, nos abre,

el que todos respiramos,

puros, libres, limpios, vastos,

 

Nada difícil, tan solo

respirar, ser respirando,

ver que la nada absorbida

crece dentro hacia algo.

 

Respirar que es ser no siendo;

Irse y venir con el aire;

contradecirse y vivir

de este doble movimiento.

 

Poema de Gabriel Celaya

 

Paco Doshu García

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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