HISHIRYO: MÁS ALLÁ DE LA IDENTIFICACIÓN Y DEL RECHAZO, Gérard Chin Rei Pilet


                                                                             Foto: Montse Puigcorbé, desde Tushita

HISHIRYO: MÁS ALLÁ DE LA IDENTIFICACIÓN Y DEL RECHAZO

Los dos extremos, el entusiasmo y el rechazo, no permiten, de ninguna manera, manejar adecuadamente los diferentes elementos del mundo emocional. Se impone, por lo tanto, la necesidad de otra aproximación.

Nos la ofrece lo que en el Zen se llama hishiryo. Hishiryo es la práctica que -durante la meditación sentada o Zazen- consiste en adoptar una actitud de neutralidad con respecto a todos los contenidos de la conciencia que se presentan: no se alimentan, no se va tras ellos, pero tampoco se rechazan. Dejamos que aparezcan, que se manifiesten y desaparezcan como si fueran visitantes extraños o como si no nos pertenecieran en absoluto. Esta neutralidad abre un nuevo espacio para la conciencia: el espacio infinito de la naturaleza insondable del espíritu. Este espacio de conciencia, como es insondable, inabarcable e Infinito, lo llamamos “vacío”, no porque en él haya carencia, sino porque es, al contrario, plenitud y fuente de todos los fenómenos.

Hasta ese momento ocupada enteramente por los pensamientos, la conciencia se vuelve sensible a ese espacio vacío, infinito, en el seno del que emergen y se despliegan los pensamientos, y todos los demás contenidos de la conciencia.

Con hishiryo el que practica zazen comprende que la conciencia  es al mismo tiempo el espacio vacío infinito y la pluralidad de contenidos de conciencia en él manifestados. Por eso el maestro Dogen decía de hishiryo que es “pensar desde lo más profundo del no pensamiento”. Es decir percibir los pensamientos como sin sustancia a partir del espacio vacío en cuyo seno se mueven. Hishiryo es por lo tanto practica- realización de la vacuidad, gracias a una sensibilización hacia el espacio vacío y hacia la no sustancialidad de los pensamientos.

El maestro Deshimaru,a quien un día planteé una pregunta sobre hishiryo, me contestó con una sugerente imagen: “Es mirar las burbujas de los pensamientos desde la corriente profunda”.

La práctica de hishiryo tiene esta particularidad: nos hace comprender que nada es exterior a nosotros sin que por ello pueda identificarse al yo personal. Es hacer realidad el vasto espíritu presente en cada uno de nosotros, lo que en otros términos se denomina a veces naturaleza de Buda.

Definir hishiryo a partir de los pensamientos no significa limitar está práctica a los pensamientos. Concierne, como ya hemos dicho, a todos los contenidos de la conciencia, por lo tanto también a las sensaciones, emociones y sentimientos. Así que, retomando la imagen del maestro Deshimaru podemos decir que hishiryo es mirar las burbujas de las emociones desde  la corriente profunda.

Gérerd Chinrei Pilet

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