PRÁCTICA DEL ZEN: QUE NADA RETENGA NUESTRO PASO ALEGRE

QUE NADA RETENGA NUESTRO PASO ALEGRE

CARTA AL DOJO-AGOSTO 2020

                                       Fotografía: AAS

En estos tiempos de descrédito publicábamos en el blog el sugerente texto de Rinzai Gigen del s IX (Lin Tsi):

 “El verdadero milagro no es volar por el aire  o andar sobre las aguas. El verdadero milagro  es caminar por esta tierra.”


De golpe, sin previo aviso, recibimos esta bofetada de globalización e interdependencia y nos vemos ensayando una nueva manera de relación con nuestro cuerpo, con el cuerpo del otro, con nuestro entorno, con la sangha. Y en este ensayo retomamos de nuevo la marcha del dojo, la práctica. De acuerdo a nuevas formas establecemos un protocolo de actuación. Vamos a tientas buscando las nuevas formas. Esperando que nada nos esclerose, nos fije, nos coagule. Más que por el miedo, que libremente se instala,  por la responsabilidad el propio cuidado que es el cuidar al otro.

Y en la grata sorpresa del reencuentro el ajuste a estas nuevas forma y la fluidez, el centramiento , la atención a cada mínimo gesto de la práctica en común más allá del “aroma levemente punzante ” de hidrogeles, mascarillas, protocolos. Esa fluidez de la profundidad en la práctica más allá, más allá, más allá del gesto contenido que ya no proyectamos.

¿Cómo encarnar el espíritu del gesto en un gesto que no se proyecta que está más bien contenido. Y cómo encontrar en él este espíritu abierto, libre, fluido?

Decía Carolina Emcke: “Mi mayor inquietud es que no aprendamos nada de la crisis. Me preocupa sobre todo que este aprendizaje que estamos haciendo, doloroso y amargo, caiga en el olvido, que cuando todo haya pasado reconstruyamos nuestras sociedades con las mismas injusticias, con la misma inestabilidad”.

Practicamos en una distancia regulada, la marcha meditativa es hacia el centro, no hay cruces en kin hin. La socióloga María Ángeles Durán, habla de una avaricia de la proximidad.

Con consciencia continuamos, limitamos personas, limitamos espacios. Anotamos con quien compartimos cada día cercanías. Y añoramos el cuerpo del otro, el abrazo, el juntarnos para hacer sesshines, campos de verano.

En medio de tanta incertidumbre, incertidumbre latente, de miedos agazapados ¿qué proyectos podemos organizar? Estrenamos un nuevo marco de práctica y de relación.

Que no nos impida el miedo separarnos de nosotros mismo. Que en esta vulnerabilidad podamos reconocer la unidad de fondo que compartimos. Que el miedo no nos repliegue ni nos haga expresarnos en paralización, ataque o huida.

“El bodhisattva despierto se manifiesta en el samsara, sin separarse del nirvana. Se sumerge en el océano de las emociones negativas para descubrir el tesoro del conocimiento”, dice  Vimalakirti en El sutra de la libertad inconcebible.

Que nada retenga nuestro paso alegre.


Antonio Taishin Arana ( Dojozen Genjo Pamplona/Iruña)

 

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