La casa está vacía, kusen de Roland Yuno Rech

Gedatsu-Liberación 

                                                                

                                                               LA CASA ESTÁ VACÍA

 Durante el zazen, en lugar de seguir los pensamientos, hay que concentrarse en la respiración.
Al espirar, espirad totalmente, hasta el final. Al terminar la espiración, la inspiración
llega de forma inconsciente y natural.

Al concentrarnos en la espiración, al poner toda la energía en el hara, se puede abandonar de
forma natural todo objeto de apego y dejar pasar los pensamientos. Es lo mismo que ocurre al
concentrarnos en los pasos de kin hin o al pelar las verduras.
Cuando nos absorbemos totalmente en cada cosa que hacemos, podemos abandonar todo a la misma acción en sí, es decir, abandonar cualquier otra ocupación, cualquier otro pensamiento, hallando así una mente completamente libre, disponible. A menudo estamos demasiado absortos por nuestros pensamientos y nuestros objetos de apego.

El maestro Sekito escribió: «He construido una choza de paja en la que no hay ningún objeto
de valor. Cuando acabo de comer, me preparo tranquilamente para dormir». Cada vez que
terminamos de hacer algo, podemos recuperar la calma total, nada nos falta, nada nos sobra.

Algunos practican esperando la iluminación, el satori. El maestro Kodo Sawaki decía: «El satori
es como un ladrón que entra en una casa vacía. Cree encontrar un tesoro, ha hecho todo tipo
de esfuerzos por entrar en la casa, ha corrido riesgos. Finalmente, descubre que no hay nada
que robar, nada que llevarse. Pero en lugar de lamentarse, se da cuenta de golpe de que se ha
liberado de todo temor ».

Cuando practicamos la visión justa durante el zazen, cuando uno se observa a sí mismo,
descubre que el sí mismo es totalmente inasible. ¿Mi ego es mi cuerpo? Mi cuerpo no me
pertenece, depende completamente de todo el universo, de la energía cósmica, del aire que
respira, de los alimentos que absorbe. Si dejamos de respirar, el cuerpo muere rápidamente.
¿Soy mis pensamientos? Los pensamientos cambian constantemente, incluso los pensamientos que me conciernen, en función de las relaciones de interdependencia en las que me encuentro, mi ego cambia, mis emociones cambian y mis deseos también.
Entonces, ¿es mi ego mi consciencia? Mi consciencia solo refleja los fenómenos cambiantes. Sin objeto, no hay consciencia.
Es lo que dice Kannon al principio del Hannya Shingyo. Si se practica sho ken, la observación
justa, descubrimos que todos los elementos que constituyen nuestros cinco skandha son
vacuidad. La casa está vacía. También desaparece todo obstáculo, toda causa de miedo, es ir
más allá de todo objeto de apego y realizar la verdadera paz de espíritu, el nirvana, más allá de
todas nuestras fabricaciones mentales.

Una vez que termino de comer, puedo echarme una siesta. Una vez que termino de comer. Eso
quiere decir ser totalmente uno con la comida, como en el zazen somos totalmente uno con la
práctica. No hay separación entre los dos. No hay objeto, no hay ego, nada a lo que aferrarse,
total libertad.

Cuando tengo sueño, duermo. Hay que seguir completamente el orden cósmico. Si nos
concentramos en cada práctica, cada práctica se puede llevar hasta el final, no falta nada. La
realización del despertar es la práctica en sí misma. Al darnos cuenta de esto, podemos
practicar realmente de manera libre, sin esperar nada. Cada momento de práctica se convierte
en un momento de realización. Si no buscamos nada, la cueva del tesoro se abre de forma
natural, porque todo está ya ahí .


Roland Yuno Rech
Kusen de Grube Louise, mayo de 2015

Traducción Dojozen Genjo Pamplona/Iruña
zennavarra@yahoo.es


 

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