Día 18, sábado, jornada zen en Chodo An, Ermita de la Vía del Pájaro.

 

DÍA 18, ERMITA DE LA VÍA DEL PÁJARO

Nos reencontraremos de nuevo en la Ermita de la Vía del Pájaro, en la que mirar al muro no es una metáfora...¿o sí?

CHODO AN

Si quieres alcanzar

la vacuidad infinita

lanzándote en ella con tu propio cuerpo,

debes ir paso a paso

en la profunda Vía del Pájaro.

Tu mirada y tu oído no deben apegarse a las ilusiones,

de esta forma

no perturbarán tu sueño apacible

en la vida libre.

Daichi

             El día 18, sábado, tendremos un reencuentro zen en la Ermita de la Vía del Pájaro, en el que celebraremos el final del curso . El dojo continuará abierto hasta el día 26 de junio y retomaremos la práctica el día 19 de julio, martes, tras los sanfermines.

Para los que no conocéis el lugar, saldremos a las 8,30 desde el dojo. Conviene recordar que desde donde dejamos el coche hasta la ermita hay unos veinte minutos andando. El primer zazen comenzará a las 10 horas.

Como otras veces iremos de forma autogestionada, cada uno llevará su zafu y zafuton o similar, así como comida y bebida para el día, allí no hay agua.

Al acabar la jornada, haremos una reunión para poner en común la marcha del dojo de este curso: zazenes, talleres, responsabilidades…ideas cara al curso que viene. Y prepararemos los horarios del verano.

Parte de esta jornada la dedicaremos al samu, , para preparar la ermita y el entorno. Samu, que como hemos explicado otras veces,  hace referencia a las tareas que realizamos para la sangha como continuación de nuestra práctica (gyoji), manteniendo la atención justa. Con un espíritu mushotoku, sin objetivo ni espíritu de obtención. Es un don, fuse, pura entrega para permitir que la práctica de la sangha se desarrolle en las mejores condiciones posibles. El samu permite unir nuestra práctica de zazen con nuestra vida de todos los días, presentes a lo que hacemos y a la vez liberados y serenos en esa tarea del hacer del no-hacer.

Keizan en Palabras sobre el Dharma, una enseñanza de sus últimos años, comenta: “Hay dos caminos de sabiduría, el primero es la mente de buda que saboreamos en zazen, el segundo es el de las actividades diarias, de lo de todos los días, cuando uno no está sentado en zazen. Aquí tenemos la oportunidad de despertar a través de concentrar la mente en la actividad diaria, sin olvidar la mente de sentarse, de shikantaza, ni siquiera por un momento”. Solamente sentarse al caminar, solamente sentarse al cocinar, solamente sentarse al comer…

 

Un símbolo del samu es la escoba, ¡cómo no relacionarlo con ella! “La escoba es uno de los emblemas del sabio. La escoba sugiere simplicidad mediante la eliminación de lo innecesario, el barrido de las ilusiones, anhelos y apegos que embotan la conciencia y hace alusión al vacío en el que pueden emerger de manera espontánea, posibilidades no previstas de despertar”.  Jesús Reigosa, El zen de las cosas.

Recordemos a Kyogen, cuando Isan le dijo: “Conoces muy bien los sutras, pero sin buscar una explicación en los libros, muéstrame tu rostro original, tu verdadero rostro antes de que nacieran tus padres.

Kyogen a pesar de todo su saber, no supo qué contestar.

Quemó todos sus libros y se dedicó a practicar zazen y a hacer samu.

Un día, desanimado le dijo a Isan:

-          ¡Por favor, maestro, ayúdame, dime algo!

-          No es que no te quiera ayudar, le respondió Isan, pero si te contesto , luego me lo reprocharás.

 -A veces la no ayuda es la verdadera compasión-.

 Kyogen dejó el monasterio y se retiró a la montaña a practicar en soledad.

 Un día que estaba barriendo, un guijarro pegó contra un bambú y Keigan al oír el sonido despertó. Todas sus dudas se disiparon y encontró su verdadero rostro.

 Le escribió a Isan:

 “Libre, mis movimientos expresan la Vía antigua y ya no siento desánimo ni tristeza. No hay nada que practicar. No hay que detener la práctica. No hay nada que buscar o esperar.  Zazen es sencillamente zazen, esta es su hermosa grandeza”.                      

No podemos descuidar la globalidad de nuestra práctica, se trata de llevar la vida de  cada momento, cada gesto, cada espiración hasta el final, tanto en la práctica sedente, como en el movimiento de la vida diaria, un paso tras otro como en la marcha meditativa del kin-hin.

***

Y como próximas actividades recordar la jornada del 2 de julio organizada por el grupo Arrel de la pràctica en Sitges, en el que impartiremos un taller sobre Dinámicas de la atención: Cultivando el silencio.

Y en agosto, los 19-20-21, llegada el 18 jueves para la cena, primer zazen el 19 viernes a las 7 de la mañana, tendremos la sesshin de verano en la casa de espiritualidad de Artieda, cerca de las foces de Lumbier y de Arbayún.

Para cualquier información: zennavarra@yahoo.es

 Un abrazo en el Dharma

Antonio Taishin Arana  (responsable del dojozen Genjo Pamplona/Iruña)

 

 

 

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